Cuando se habla de retorno afectivo, a menudo se imagina un resultado inmediato. Sin embargo, en un enfoque serio, el primer reto consiste más bien en releer la relación, comprender las tensiones y medir lo que realmente puede apaciguarse. El gabinete presenta este ámbito con prudencia: se trata menos de producir una promesa espectacular que de restaurar condiciones más favorables para el diálogo, el equilibrio y una lectura más lúcida de la relación.